• 2 de febrero de 2023

Thelma Biral, íntima: “Hace tiempo que he dejado de ver televisión”

Dic 18, 2022

@Rfilighera

Acudir la evocación muchas veces es como abrir ese enorme arcón que anida en determinado lugar de la casa y cuyo contenido encierra la memoria activa de una persona y sus congéneres, la historia familiar de un grupo, cuyas fotos ajadas permanecen, no obstante, indemnes resistiendo el paso del tiempo.

La memoria personal de Thelma Biral, seguramente, recorre pasajes muy arraigados a su identidad cultural. Nacida en Argentina, aunque radicada en Uruguay desde muy chica, a partir de los 3 años se puso de manifiesto su pasión por los escenarios. Aquellas conversaciones sobre el teatro y la vida con Margarita Xirgu y Oreste Caviglia, proveyeron de un temple especial a una joven actriz con inquietudes por doquier.

Thelma Biral.

Sus inicios, en Montevideo, con la obra «Mademoiselle», su paso por la Comedia Nacional uruguaya y, luego, el regreso a la Argentina para trabajar, nada más, ni nada menos, que en «Yerma», junto a Alfredo Alcón y María Casares, grafican un mosaico de grandes alegrías artísticas por abordar.

En cine, su aporte en «La Maffia», «Los siete locos», «Desde el abismo» (capo lavoro de primerísimo nivel) «Triángulo de cuatro» y, en teatro, entre otras grandes labores, «Doña Rosita, la soltera», «Coqueluche» y la siempre vigente (y actual) «Brujas», dibujan la estirpe de una sensible actriz.

-«Brujas» volvió a manifestar la vigencia de un clásico y es un texto de particular incidencia en tu derrotero artístico, ¿no?.

-No tengo dudas que se trata de una obra angelada. Hasta nosotras (las actrices del elenco), también, nos sorprendemos de su actualidad. Pensar que la estrenamos hace 30 años y parece que tal acontecimiento hubiera sucedido ayer. La han visto varias generaciones y es disfrutable, tanto por la mamá, la abuela, como, así también, por la nieta. Hemos vuelto ahora con la misma energía de siempre y la gran convocatoria se renovó desde el primer minuto. Estamos descansando pero volvemos al Multitabaris el 11 de enero.

«Brujas», un fenómeno único que sigue atrayendo al público.

-Además «Brujas» ha posibilitado que se acercara gente muy joven al teatro. ¿Cómo analizás este fenómeno?

-Los personajes y las situaciones que se realizan en el escenario imprimen a la historia de un atractivo especial y la juventud lo goza plenamente. Van muchas parejas y, también, los hijos de los espectadores, por otra parte, que la vieron en las diferentes etapas de su realización.

-¿Cómo definirías esta etapa de tu trayectoria?

-La mía es una vida entera dedicada al teatro, con momentos lindos y otros no tanto, en definitiva, como la existencia misma. Suelo mirar mi camino con mucha alegría y, también, con cierta nostalgia. En consecuencia, la actualidad es un muestrario de diferentes situaciones marcadas por la felicidad y los permanentes desafíos.

-¿Cómo fue estar bajo el ala protectora de Margarita Xirgu?

-Para una chica de 13 años tener como guía a una actriz de esas dimensiones, hablaba en ese momento de una situación fundamental. Era el descubrir de la vida y de la profesión.

-¿Y Montevideo qué significa en tu vida?

-Adoro Montevideo y todo lo que me ha dado en ese segmento vital de mi vida. El teatro, la televisión y la radio se constituyeron en grandes caminos artísticos para mí por esos años. Uruguay ha sido y es decisivo en mi vida, es mi segunda patria.

-Te cito el nombre de un colega y me decís lo que te despierta: Carlos Muñoz.

-Un capítulo importantísimo. Fundamental en mi carrera y en mi vida.

-Alfredo Alcón.

-Decisivo, también, desde el aspecto que se lo analice. Hice muchas cosas con Alfredo en teatro, cine y televisión, fue un gran compañero y se trata de aquellas personas que dejan una huella imborrable en nuestro camino.

En «Los siete locos», con Alfredo Alcón.

-¿Y tu paso por el cine?

-La posibilidad de trabajar junto a los grandes maestros como Leopoldo Torre Nilsson, Héctor Olivera y Fernando Ayala te provee de una enorme y rica experiencia. Es un capítulo esencial en mi carrera.

-A nivel teatral, hay que mencionar de trabajos como «Doña Rosita, la soltera» y «Coqueluche».

-Han sido inolvidables. Fueron trabajos de una enorme enjundia interpretativa, diferentes, en cuanto a propuesta, cada uno de ellos, pero gratificantes desde el hecho artístico. «Doña Rosita» se hizo con gran éxito en Buenos Aires, luego, en temporada veraniega, en Mar del Plata, en el teatro Atlas y, posteriormente, en una exitosa gira por todo el país. Marcó mi vida y trayectoria de manera muy potente.

-¿En qué ámbito te sentiste con mayor comodidad?

-En todos por igual, así se trate de cine, teatro y televisión. Cada uno de ellos te ofrece un verdadero mundo artístico por recorrer. Todos atesoran interés especial. Por otra parte, a mi me encanta actuar, en el ámbito en que se me presente. En teatro tenía más conocimiento y aprendí a hacer cine porque, en realidad, sabia muy poco de esa mecánica. Y perseveré: aprendí, mejoré y progresé.

-Cada personaje es un mundo por descubrir. ¿Como te gusta abordarlos?

-Me gusta analizar sus características. La persona hace al personaje y, en función de esto, redoblamos los esfuerzos por conocerlos. He podido penetrar en diferentes almas y mentes. Me lo permitió la trayectoria y el oficio. Estoy orgullosa de esto.

«He podido penetrar en diferentes almas y mentes. Me lo permitió la trayectoria y el oficio. Estoy orgullosa de esto»

En teatro, con «La herencia de Eszter».

-Titino Pedemonti ha sido tu gran compañero de ruta en el amor y en la profesión.

-Nos conocimos en Uruguay siendo él, en ese momento, actor. Luego fue productor y empresario. Fue un hombre que ha conocido con gran intensidad todos los perfiles y características del mundo del espectáculo.

-Compartir la misma profesión, ¿favorece o complica una relación?

-Como en toda relación humana en la que se dan altas y bajas, nosotros hemos disfrutado nuestro vínculo, lo hemos enriquecido y hemos contado, por otra parte, con los necesarios cables a tierra para darle a esa relación la química y el aire necesario.

-Bruno ha seguido la misma profesión que el padre.

-Es verdad y con mucha creatividad, brillo y búsqueda, por cierto.

-¿Cómo es tu rol de abuela?

-Los veo a mis nietos cuando puedo y las circunstancias así me lo permiten. Morita se encuentra, en estos momentos, en Bariloche y León, con 8 años, está con los estudios y la música.

-¿Qué panorama te deja la televisión actual?

-Ninguna porque yo hace tiempo que he dejado de ver televisión. Estoy al tanto que hay una gran cantidad de actores de buen nivel, pero mi actividad se centra, en estos momento, en «Brujas» y en las clases de teatro.

R.F